Los Honores Póstumos

  Estás en > Historia> Felipe Angeles

El 5 de noviembre de 1941, el oficio 5795 de la Sección Segunda del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, dispone que se tomen prevenciones de carácter general para los honores fúnebres al General Brigadier Felipe Ángeles.

Un oficio militar semejante al que decía, con fecha de 28 de marzo de 1914, que era dado de baja del Ejército “por indigno de pertenecer al ejército”, con retroactividad al 8 de noviembre de 1913.

Un oficio militar, también semejante, al que daba constancia de la orden del juez militar para fusilarlo.

 

 

Funcionarios públicos rinden homenaje postúmo a Felipe Ángeles.

El Secretario de la Defensa Nacional que ordenó este homenaje fue el general Pablo Macías Valenzuela, bajo el gobierno de Manuel Ávila Camacho, y la gran influencia militar del general Lázaro Cárdenas del Río, que sería titular de esa dependencia en 1942. Macías Valenzuela fue su compañero en la lucha revolucionaria, en las batallas de Naco y Agua Prieta, Sonora, los dos participaron bajo las órdenes del general Álvaro Obregón.

Un obregoncista ordenó los honores militares al general Felipe Ángeles.

 

Urna con los restos de Felipe Ángeles, es recibida por funcionarios públicos en la estación de ferrocarril. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

El general Macías Valenzuela sería gobernador de Sinaloa, por el PRI. Después se reincorporaría a la Secretaría de la Defensa Nacional como director de Pensiones, hasta su muerte en 1975.

La decisión de rendirle honores, de recuperar su excepcional historia militar, vino de un hombre que peleó al lado opuesto del General.

 

 

Desfile militar en honor al general Felipe Ángeles. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

Se ordenó que estos honores militares se realizaran durante su exhumación, en el Panteón Dolores, posteriormente en el Teatro de los Héroes, el mismo lugar donde tuvo lugar su juicio, donde se instalaría la capilla ardiente. Al terminar este homenaje los soldados debían acompañar, en guardia de honor, sus restos mortales al ferrocarril que lo transportaría a la Ciudad de México.

Firmaba la respuesta a este oficio, el general de división, jefe del Estado Mayor de la Zona Militar.

Este homenaje al General fue idea de un grupo de políticos hidalguenses encabezados por Javier Rojo Gómez y el general Manuel F. Enríquez, quienes, junto con amigos y familiares, formaron un Comité para su traslado a su lugar de nacimiento.

 

 

ranslado de la urna con los restos de Felipe Ángeles. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

La exhumación y el homenaje en Chihuahua se realizaron el 22 de noviembre. Durante su traslado hubo un homenaje en la ciudad de Zacatecas, donde se colocaron sus restos en la Cámara de Diputados, otros menos formales a su paso por Torreón, y en Aguascalientes.

Al llegar la urna con los restos de Felipe Ángeles a la Estación Central, el 25 de noviembre, a la Ciudad de México, los esperaban cadetes del H. Colegio Militar, para escoltarlo al Palacio de Bellas Artes, donde permaneció una noche. Después fue llevado, para recibir otro homenaje al H. Colegio Militar, del que fue maestro y director.

Al día siguiente fue nombrado, en la Cámara de Diputados en Pachuca, Hidalgo, “Hijo Predilecto del Estado”. Ese mismo día la urna fue depositada, con honores militares, toque de silencio, en el Panteón Municipal de Pachuca.