Felipe Angeles ¿presidente de México?

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Los villistas, con el general Ángeles, no habían roto con Venustiano Carranza definitivamente, o no lo habían hecho formalmente, pese a los telegramas cruzados. Eran enemigos en privado, y los dos, a su vez, enemigos de Victoriano Huerta que poco tiempo después de su triunfo en Zacatecas, el 15 de julio de 1914, abandonaría Palacio Nacional. En ese ámbito, tan complejo, Carranza decide destituir a Felipe Ángeles de la subsecretaría de Guerra, posición que seguía ostentando. Justo al ganar la batalla de Zacatecas, Carranza publicó que la razón de su decisión era por la “insubordinación” del General. Una vez más Ángeles parecía no complacer a sus jefes…
Felipe Ángeles durante discurso. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH
La vida del dos veces general, nombrado por dos ejércitos, Felipe Ángeles es excepcional en la conjunción de insubordinación y lealtad. Era leal a Villa e insubordinado a Carranza, que en los hechos era su verdadero jefe. Después de la negativa de volver a otorgarle el mando formal de la División del Norte, pese a ello, Francisco Villa entrega la plaza de Zacatecas a Venustiano Carranza. Y después no escucha al General, y en lugar de avanzar hacía Veracruz se repliega al Norte. Cambiando la historia moderna de México. Las razones de esta decisión las comunica, en la última semana de junio de 1914, a través del general Hugh Scott, al presidente norteamericano Woodrow Wilson: “Después de tomar la ciudad de Zacatecas era mi intención continuar avanzando inmediatamente hacia el interior de la República, hasta la ciudad de México; pero desgraciadamente recientes acontecimientos me han obligado a actuar en forma diferente; y he decidido, con la completa aprobación de todos los generales de la División del Norte bajo mi mando, regresar al Norte, dejando a mis fuerzas estacionadas en las ciudades a lo largo del Ferrocarril Central Mexicano desde Torreón hasta Ciudad Juárez, y a la ciudad de Zacatecas en manos del general Natera. Este movimiento de repliegue, en apariencia inexplicable, se debe a las poderosas razones siguientes… la expresa negativa del señor Carranza de proveer a esta División con el carbón necesario para nuestros trenes… nuestra certidumbre de que el señor Carranza no abastecerá a esta División con el parque necesario para avanzar en forma firme y segura hacía el interior del país, siendo el único que puede introducirlo…” ¿Por qué Villa se dirige a un mandatario norteamericano? Recordemos dos factores esenciales para entender ese momento: la invasión norteamericana en Veracruz, y el permiso, o la negación de este, de proveer de armas y municiones norteamericanas a una u otra fracción de la lucha que se llevaba a cabo. Venustiano Carranza entrega al general Felipe Ángeles el mando de una brigada conocida, precisamente, como la “Brigada de Ángeles”. Y niega el ascenso a general de división a Francisco Villa, grado que ya ostentaba Álvaro Obregón. Meses después ambos, Villa y el General, entrarían a la Ciudad de México. Siendo “su jefe”, después de haber recibido Zacatecas de su mano, Carranza ordena que no se abastecieran los trenes de Villa de carbón y cerró la entrega de armas y balas a la División, al tiempo que mandaba al general Álvaro Obregón a que avanzara rumbo al centro del país. Al centro del poder político de la Nación. La Revolución se hizo a caballo, ferrocarril y telegrama.
Felipe Ángeles en su oficina, retrato. Colección Jorge Guerra – Fototeca Nacional INAH
Siguió la Conferencia de Torreón, el 4 de julio, como un intento de  “reconciliación” entre los jefes militares revolucionarios, idea del general Álvaro Obregón. Uno de los acuerdos de esta reunión fue que Villa seguía al frente de la División del Norte, reconociendo el mando del presidente Venustiano Carranza. Y se llegó, también, a una solución al suministro de armas y municiones que tenía, prácticamente, parada a la gente de Villa. Carranza se comprometió a entregar estos suministros bélicos a todas las divisiones del ejército constitucionalista, incluida la del Norte. Asimismo, se aceptó que Carranza tomase posesión como presidente interino. En esta reunión se pidió que ascendiese Villa a general de división, asunto de jerarquía militar muy importante, a lo que se negó Carranza que pretendía que éste se subordinase al general Álvaro Obregón, ya de división, que su gente pasara a ser parte de la División del Noroeste, que desapareciese la que Villa encabezaba. En Torreón comenzó a planearse lo que después conoceríamos como la Convención de Aguascalientes, donde Ángeles tendría un papel destacado. En Chihuahua, en julio, el General daría una entrevista para declarar: “Las Conferencias de Torreón no han tenido hasta hoy un resultado definitivo satisfactorio… es justo afirmar que la División del Norte no tiene ninguna obligación con el señor Carranza de respetar las cláusulas que a éste le agradaron mientras él no respete todas las del pacto”.
Felipe Ángeles y otros revolucionarios fuera de un edifico, retrato de grupo. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH
El general Álvaro Obregón, con su ejército, se acercaba a la capital del país. El 15 de julio, Victoriano Huerta presentó su renuncia ante los diputados. Junto con el general Aureliano Blanquet y sus familias partirían a Kingston, Jamaica, para después viajar a Inglaterra. Dejó a cargo del gobierno a Francisco Carvajal, nombrado presidente de la Suprema Corte de Justicia. El negoció la rendición con Obregón. El 13 de agosto se firmaría la rendición del ejército federalista al general Álvaro Obregón Afirma el historiador Pedro Salmerón: “… el primer acto de hostilidad abierta contra los partidarios sonorenses de Carranza se produjo el 9 de agosto de 1914, unos días antes de la firma de los Acuerdos de Teoloyucan, cuando los oficiales maytorenistas arrestaron al general Salvador Alvarado, en sus trincheras frente a Guaymas… en el verano de 1914, Maytorena disponía de unos cinco mil o seis mil hombres”. Para el General el honor, la lealtad a la palabra, eran muy importantes. A Chihuahua fue Martín Luis Guzmán a ver a Villa, con la pretensión de unirlo con el general Lucio Blanco. El escritor, testigo privilegiado de la Revolución, cuenta que éste le comunicó su intención de que el general Ángeles fuese presidente provisional del país: “… su candidato era entonces el general Ángeles, sobre quien, como podía suponerse, versó nuestra plática. ¡Conjunción rara, aquella del guerrillero casi analfabeto del todo y el supremo de nuestros técnicos militares! Villa halló en Ángeles, que vivía atormentado por la hiperestesia de su conciencia revolucionaria, un complemento al cual entendió… Ángeles había sido cadete distinguido de Chapultepec y había asimilado allí una tradición pundorosa que vale más que muchas revoluciones juntas. Su psicología, en consecuencia, era contraria a la del carrancismo corruptor y a la de aquella parte del sonorismo que entonces hinchaba a don Venustiano en espera del momento oportuno para traicionarlo y darle muerte…”