Felipe Ángeles y El Heroico Colegio Militar

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Felipe de Jesús entró al H. Colegio Militar de 14 años, en enero de 1883, becado por el entonces presidente Porfirio Díaz, como reconocimiento agradecido a su padre, por sus combates durante las intervenciones Norteamericana y Francesa.


Felipe Ángeles durante una ceremonia en el Colegio militar de Popotla . Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

Nueve años después de su llegada al H. Colegio Militar, se graduó con el equivalente a Ingeniero Militar, bajo el grado de “Teniente de Plana Mayor”. Después de estar dos años en el servicio activo, regresó al H. Colegio Militar para hacer un curso de Artillería, que sería su pasión y su mejor capacidad castrense, ascendiendo a “Capitán Segundo de Plana Mayor facultativo de Artillería”. Gracias a él se creó el arma de Artillería, que no existía en el Ejército cuando entró a estudiar.

Es maestro del H. Colegio Militar, del Colegio Militar de Aspirantes, de la Escuela Nacional Preparatoria y de la Escuela de Tiro, donde llega a ser director. Y sigue publicando artículos en la revista de Bellas Artes e Ingeniería. Doble vocación, el mundo exacto de las matemáticas y lo etéreo de la escritura. Cómo vencer en la guerra, cómo encontrar la verdad, cómo permanecer fiel a las propias convicciones, cómo expresarse por escrito con pulcritud e inteligencia, eran algunos de los retos que lo perseguían.

En 1901, siendo Capitán, viajó a Francia para inspeccionar el material de artillería Schneider-Canet de 75 milímetros, que había sido adquirido por el Ejército. Ahí fue ascendido a mayor y frustró negocios en la compra de armamento. Según el historiador Friedrich Katz: “El hombre con quien
chocó era al parecer su padrino, uno de los generales
más poderosos y corruptos del ejército mexicano, Manuel Mondragón, quien estaba a cargo de las adquisiciones de artillería para el Ejército y gracias a ello se hizo extremadamente rico. El destacado industrial y fabricante de cañones Krupp informó… que el precio de cualquier cañón que Krupp vendiera al gobierno mexicano se aumentara en veinticinco por ciento para cubrir su comisión personal. Obviamente Ángeles se negó a esto”.

Ángeles es enviado, en 1904 a Estados Unidos (según su biógrafo y amigo Federico Cervantes) para revisar la pólvora sin humo inventada por Hudson Maxim. En la comitiva iba también un político cercano a Díaz, Rosendo Pineda, que declaró que esa pólvora se iba a comprar. También viajaba con ellos el general Rosalino Martínez, subsecretario de Guerra. El entonces Mayor dijo que faltaba su opinión para poder hacer la compra. Esta fue contraria. La pólvora no se compró. Por segunda vez evitó que jefes militares y políticos ganasen dinero de manera ilícita.

Fueron varios sus cruces de camino con los negocios de la cúpula militar. En estas actuaciones, singulares, de enfrentamiento a los intereses económicos de sus superiores, quedó establecido el poco interés que a lo largo de su vida tuvo por los negocios, las ganancias turbias, las complicidades con los poderosos.

El poderoso mandatario Díaz intervino para impedir que su carrera militar sufriese por su temeridad. En marzo de 1905, al regreso de un viaje de estudios a Estados Unidos recibe su ascenso a Teniente Coronel Técnico de Artillería, con retroactividad al 5 de octubre de 1904.


Alumnos del Colegio Militar despiden a Felipe Ángeles. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

Se cree que el paso siguiente, su viaje a Francia, fue también un “destierro” por la publicación de un artículo criticando la educación militar, y que fue la intervención de Porfirio Díaz la que evitó un castigo mayor. En marzo de 1909 es enviado a estudiar, otra vez, Artillería. Ahora va a la Escuela de Aplicación de Fontainebleau, y la Escuela de Tiro de Mally, prestigiadas academias militares.

En noviembre de 1910 el coronel Felipe Ángeles envió una carta a la Secretaría de Guerra pidiendo regresar porque “había estallado una guerra civil fratricida”. Quería que se le otorgase mando de tropa.

Quería volver para luchar al lado del Ejército Mexicano que en esos días defendía al presidente Porfirio Díaz, no para unirse a ningún movimiento revolucionario.


Felipe Ángeles con otros militares durante un banquete en el casino del Colegio Militar de Popotla. Colección Archivo Casasola – Fototeca Nacional INAH

La respuesta al entonces Coronel, llegó firmada por el Departamento de Artillería de la Secretaría de Guerra, fechada el 13 de diciembre, aseverando: “No hay nada de cierto en lo que la prensa de Francia publica. El país está tranquilo”. Se quedaría en Francia un año más.

En diciembre de 1911, Francisco I. Madero, lo manda llamar. Personas de su confianza, entre ellos su primo Gustavo, lo habían recomendado, Ángeles tenía una bien ganada fama de liberal.

Al llegar a México lo nombra, siendo coronel, director del H. Colegio Militar. Y se hacen amigos. Más  allá del carácter institucional de su relación, de la subordinación del militar al poder civil legal, existió una relación personal muy profunda que lo marcaría por el resto de su vida.