Semblanza General General Gustavo Ricardo Vallejo Suárez*

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General Gustavo Ricardo Vallejo Suárez

*General a cargo del agrupamiento de ingenieros de Santa Lucía encargados de construir el Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles.

Imposible imaginar que el general Vallejo hubiese elegido otra profesión que no fuese la militar. Todos en su casa lo son. Familia grande, en muchos sentidos, que porta el uniforme militar desde siempre. Todos, en distintas generaciones, son militares. El decidió serlo a los 18 años, cuando la mayoría de los jóvenes quiere echar relajo, una vida sin obligaciones, sin horarios, sin normas rígidas. A esa edad, en 1984, entró como cadete a la Escuela Militar de Ingenieros, como si no fuese suficiente la dificultad de la vida militar, agregó las matemáticas, la rigidez del diseño.

Por lo tanto, no hubo, no ha existido la mínima rendija para el azar. Todo en su vida, desde su escritorio, hasta su escritorio, tiene una normatividad estricta. Así le gusta. Así concibe la existencia. Confía en lo asible, en la norma, en los números, en la realidad que se comprueba una y otra vez.

A veces parece que el ahora general Vallejo Suárez competía con la historia militar de su padre, con sus tíos, con sus primos, pero en realidad le gusta competir, y ganar, contra él mismo. Tal vez por eso tomó todos los cursos que pudiese imaginarse, desde la Escuela Superior de Guerra hasta la Maestría de Defensa, en el Centro de Estudios Navales.

Comenzó, como tantos otros ingenieros, como analista de precios de construcción. Porque eso es, independientemente de otras comisiones que haya desempeñado, un constructor. De paredes y, también, de relaciones, de lealtades.

Y porque así son las cosas en el Ejército, el general Guillermo Galván Galván lo llamó a su lado al ser nombrado Secretario de la Defensa Nacional, como su jefe de ayudantes, como su sombra, como su escudero más fiel. Se convirtió, además, en excepcional puente de comunicación con su jefe.

Muchos, militares y civiles, hablan del buen carácter del General. No así sus subordinados que comparten, o en su caso padecen, su agobio contra el tiempo, contra las inercias, contra todo aquello que se interpone en el desarrollo de su misión, de su construcción. También grita. También se enoja. También se impacienta enormidades.

De muchas maneras es un hombre tímido, que debe enfrentar micrófonos y cámaras por su encomienda en la construcción del Aeropuerto General Felipe Ángeles. Siente que toda la parafernalia de su posición, que a otros les fascinaría, a él le quita tiempo. Y sí, se impacienta, porque en su reloj siempre va detrás, aunque vaya adelantado. Sufre, y sus subordinados lo padecen todavía más, de extremo perfeccionismo.

Hombre hogareño, sus hijas, su esposa, siempre lo extrañan porque sus jornadas laborales no tienen límite.
Gustavo Vallejo, general de brigada DEM, Ingeniero Constructor, es un hombre alto que vive muy confortablemente con su estatura, más de 1.90 metros, con la perspectiva que conlleva, que no ofrece disculpas por ser como es, ni por exigir y exigir y exigir a sus subalternos que estén, justamente, “a su altura”.