El Cuerpo de Ingenieros Militares

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El día 5 de noviembre de 1827, siendo el Primer Presidente de la República, el ciudadano General de División Manuel Félix Fernández, mejor conocido como Guadalupe Victoria, se expidió el Decreto Presidencial sobre el Arreglo Definitivo del Cuerpo Nacional de Ingenieros.

Empeñados en asuntos de fortificación de plazas, fuertes, puertos y levantamiento de la geografía del país; destacándose los reconocimientos que se hicieron en el Istmo de Tehuantepec, para demostrar la posibilidad de crear un Canal Interoceánico. Reconocimientos en todo el Territorio Nacional para integrar la Carta Geográfica de la República Mexicana, además de trazar ciudades, construir caminos y delimitar fronteras, en asuntos astronómicos y geodésicos.

Muchas fueron también las innumerables acciones de armas en que participaron los Ingenieros Militares:

En la Campaña de Texas y más exclusivamente en la Toma del Fortín del Álamo.
En la Intervención Norteamericana de 1846 a 1848.
Durante la Intervención Francesa al participar en incontables combates, destacando la jornada del 5 mayo de 1862.

Por mucho tiempo, al Cuerpo de Ingenieros se le encomendó la realización de diversas construcciones militares y aun civiles, en apoyo a la seguridad, conocimiento del territorio y desarrollo de la Infraestructura Nacional.

A casi 200 años de los albores de nuestra vida independiente; hoy, la Ingeniería Militar Mexicana contribuye a la Defensa Nacional mediante sus capacidades técnicas, satisfaciendo el máximo de las demandas de las Fuerzas Armadas en materia de construcción de instalaciones, equipamiento y mantenimiento de insumos bélicos, desarrollo de sistemas de ciberdefensa, comunicaciones seguras y de gestión automatizada de datos.

El desarrollo de nuestra propia Ingeniería Militar permite aumentar el grado de Autonomía Nacional en el equipamiento especializado de nuestras tropas y se desdobla al ámbito civil contribuyendo a la Innovación Tecnológica de la Nación.